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La utilización de fondos de inversión social como instrumento de lucha contra la pobreza: Estrategia sectorial (1998)

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dc.contributor.author Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es
dc.description.abstract La presente estrategia (GN-1930-2) establece objetivos y recomendaciones sobre el uso de los fondos de inversión social considerando que han dejado de tener el carácter de medidas especiales para convertirse en uno de los instrumentos permanentes que utiliza el BID en la lucha contra la pobreza. Es necesario que los objetivos y las actividades de cada fondo sean compatibles con los demás instrumentos de política que cada país emplea en su lucha contra la pobreza. La estrategia recomienda: 1) Una mayor flexibilidad en el menú de proyectos para adaptarse a las condiciones locales. 2) Una focalización más precisa de los beneficiarios. 3) Una mejor evaluación de impacto. 4) Participación de los beneficiarios y desarrollo de la comunidad. 5) Una mayor sostenibilidad de los proyectos. 6) La integración en procesos más amplios de modernización del Estado. es
dc.subject Pobreza es
dc.subject Política social y protección es
dc.title La utilización de fondos de inversión social como instrumento de lucha contra la pobreza: Estrategia sectorial (1998) es
dc.contributor.other LUCIANOO
dc.date.accessioned 2011-06-21T03:56:05Z
dc.date.accessioned 2014-07-29T12:26:02Z
dc.date.available 2011-06-21T03:56:05Z
dc.date.available 2014-07-29T12:26:02Z
dc.date.issued 1998-12
dc.identifier.uri http://www.iadb.org/en/publications/publication-detail,7101.html?id=16886
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/11319/1779
dc.format.extent 37
dc.format.medium ACROBAT
dc.language.iso es
dc.subject Poverty and Equity
dc.subject Poverty
dc.subject social investment fund
dc.type Policies, Strategies & Guidelines
lacea.language.supported es
dc.date.modified 2013-12-31T09:10:56Z
dc.description.abstract2 Esta estrategia (GN-1930-2) fue considerada formalmente por el Directorio Ejecutivo y la Administración del BID el 30 de septiembre de 1998. Extracto Actualmente, todos los países de América Latina y varios del Caribe han establecido fondos de inversión social. Estos fondos han demostrado su efectividad en la canalización rápida de recursos externos para pequeños proyectos en zonas muy pobres. A través de su estrecha relación con las comunidades pobres, los fondos han abierto una nueva vía para la acción social y han desempeñado un papel catalizador en el aumento de la conciencia popular en relación con el tema de la pobreza. Con el tiempo, el propósito original de los fondos, que era atender situaciones de emergencia, fue reemplazado por objetivos a largo plazo, y los fondos se han convertido en el medio principal y más efectivo por el que muchos gobiernos latinoamericanos y caribeños llevan a cabo acciones en las comunidades pobres. El Banco Interamericano de Desarrollo ha sido el principal promotor de los fondos en la región y un importante proveedor de asistencia técnica y experiencia. Este informe proporciona una síntesis de la experiencia de los fondos y analiza la información disponible en relación con su impacto. El documento también analiza las preguntas planteadas por la tendencia a la permanencia de tales instrumentos, cuyos mandatos originales eran temporales, y examina lo que implicaría para el Banco continuar apoyando a otras generaciones de fondos (incluyendo un análisis sobre cuáles serían las actividades y criterios de financiación más apropiados). El informe plantea un conjunto de temas operacionales que no han recibido atención adecuada y que deben manejarse mejor en el futuro. También considera el papel de los fondos dentro de una política más amplia enfocada en los problemas de organización. El documento concluye con un conjunto de recomendaciones de política para que el Banco los incorpore en sus futuros proyectos con los fondos de inversión social. El documento se halla disponible en formato PDF y de manera impresa. A continuación se presenta la Introducción de la estrategia. Introducción La aparición de los fondos de inversión social en los diez últimos años en la mayoría de los países latinoamericanos constituye una importante innovación en materia de política social que ha resultado eficaz para encauzar rápidamente financiación externa a pequeños proyectos en zonas asoladas por la pobreza. Los fondos representan un importante mejoramiento institucional y operacional respecto de los programas públicos tradicionales. Los sistemas que han establecido para que sus proyectos puedan beneficiar en mayor medida a los pobres son mejores que los de los ministerios sectoriales tradicionales. La selección de los proyectos de cada fondo obedece a la demanda y ello significa que, en su mayor parte, tienen en cuenta las prioridades de los beneficiarios pobres. Los fondos han logrado aplicar las prácticas de adquisición del sector privado y se han convertido en proveedores de infraestructura social eficientes y de bajo costo. Han tenido importancia fundamental en la labor de cambiar el clima de apatía respecto a la política social y han demostrado que los programas públicos pueden funcionar. Además, en virtud de los contactos más estrechos que mantienen con las comunidades pobres, han abierto nuevos cauces para la acción social y desempeñado un papel catalítico en la tarea de que se cobre mayor conciencia pública de las cuestiones relativas a la pobreza. Los fondos de inversión social tal vez constituyan una de las contribuciones más importantes al desarrollo que se haya hecho en la región y en el Banco. Uno de los primeros fondos de inversión social en la región, el FES de Bolivia, establecido en 1986, representaba un intento especial por proporcionar apoyo para el empleo y los ingresos de quienes habían caído en la pobreza en el curso de la crisis económica de los años ochenta. Para ello, primordialmente había de establecer proyectos pequeños y poco complejos de infraestructura económica y social en zonas pobres. Al evolucionar los fondos, la creación de empleo dejó de ser el principal cauce por el cual el fondo de Bolivia, o los que le siguieron, ayudaban a los pobres. Más bien, se otorgaba mayor importancia a los proyectos en sí. Comunidades pobres donde nunca había habido una escuela decente ni agua apta para el consumo ahora tenían las dos cosas gracias a los proyectos del fondo. Comunidades que nunca habían visto antes a un representante del gobierno central podían ahora formular los proyectos que ellas mismas eligieran, presentarlos al gobierno y ayudar a llevarlos a la práctica. Se trata de actividades importantes y que sirven para explicar por qué los fondos se han ampliado en la región y por qué han contado con el resuelto apoyo de instituciones financieras internacionales, el Banco Interamericano de Desarrollo en particular. En la actualidad existen fondos de inversión social en todos los países de América Latina y varios países de la región del Caribe. Con el curso del tiempo, el objetivo emergencia que tenían inicialmente los fondos se ha visto reemplazado por objetivos a más largo plazo y, en la práctica, los fondos se han convertido en el medio primordial por el cual muchos gobiernos de América Latina y el Caribe realizan actividades en beneficio de las comunidades pobres. El Banco Interamericano de Desarrollo ha sido quien más respaldo externo ha dado a los fondos de inversión social de la región. Sus contribuciones representan alrededor de la mitad de la financiación externa que éstos han recibido. El BID ha financiado fondos en 16países, en gran medida por conducto de préstamos no reembolsables, por un monto total de US$1.300millones (véase el cuadro A-1 del anexo). Todos estos préstamos se hicieron en el decenio en curso (con la única excepción del préstamo al fondo de emergencia en Bolivia). También es importante señalar que el apoyo del Banco a los fondos de inversión social ha ido más allá de la mera financiación. El BID constituyó un importante factor en el establecimiento de esas instituciones y suministró idoneidad y asistencia técnica para ayudar a establecer muchos de los fondos que recibieron financiación en los años noventa. La labor del BID ha sido central en la tarea de contribuir al desarrollo y la difusión de este modelo en toda la región. La necesidad de un documento de estrategia del Banco se justifica por diversos conceptos. Los fondos pueden constituir un poderoso instrumento para ayudar a cumplir los mandatos del Octavo Aumento General de los Recursos del Banco relacionados con la reducción de la pobreza y la modernización del Estado. Ha llegado el momento de proceder a una revaluación del papel de los fondos, ya que ha quedado de manifiesto en la región que su longevidad excede con mucho las expectativas iniciales. Los fondos han evolucionado en el curso del tiempo desde el punto de vista orgánico y, casi por omisión, se han convertido prácticamente en instrumentos permanentes de la política pública. Si los fondos han de subsistir a más largo plazo, se plantean diversos interrogantes en cuanto a su eficacia en el pasado y su función en el futuro. El Banco, en su calidad de principal proveedor de recursos a los fondos de inversión social, debe tener una r


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